dijous, 4 de juliol de 2013

Desmuntant mites nacionalistes: 1714

El nacionalisme català ens ha fet creure que l'11 de Setembre de 1714 Catalunya fou conquerida per España. Quan volen ser una mica més "rigorosos", diuen que el règim constitucional català fou substituït per les lleis i costums de Castella. Sembla ser, doncs, que més aviat fou una guerra entre Cataluña y Castella. Però no, ni tan sols això!

L'historiador britànic Henry Kamen desmenteix totes les falsificacions i distorsions històriques que el nacionalisme català ha fet sobre la Guerra de Successió Espanyola. Totes les cites són del llibre
HENRY KAMEN (2000) Felipe V. El rey que reinó dos veces, Ed Temas de hoy, Madrid


No tots els catalans canviaren del bàndol de Felip V al de Carles d'Àustria. “Aquellos que decidieron el acuerdo de 1705 [entre un pequeño grupo de catalanes descontentos y agentes del gobierno inglés acordaron el apoyo de los catalanes a la causa del archiduque] no hablaban de ninguna manera en nombre de todos los catalanes. La gente en Cataluña, al igual que en otras partes de la Península, estaba dividida en cuanto al apoyo a Felipe V o al archiduque. (…) Pero en ciertas partes de la provincia había un fuerte sentimiento antifrancés, arraigado en experiencias de anteriores décadas.” (P 61)

Per què molts catalans van canviar de bàndol. “En Cataluña, la fortaleza clave de Girona descubrió en julio de 1705 que su artillería era insuficiente para su defensa y decidió capitular ante los aliados, pues no tenía otra alternativa. Lleida, en septiembre de 1705, se encontró virtualmente indefensa; la ciudadela no contaba con más de 25 soldados para su defensa, y dada la situación militar no se podía esperar ayuda de ninguna parte. (…) En una revuelta popular muy grave, el día 15 del mes, los amotinados pidieron que la ciudad se sometiera a las fuerzas evidentemente superiores del archiduque. Estos ejemplos, que pueden multiplicarse indefinidamente, demuestran que el factor decisivo en la Guerra de Sucesión no fue la preferencia política de las personas, sino la capacidad militar de los ejércitos contendientes.” (P 65)
La controversia sobre la nueva dinastía precipitaba conflictos que hacía tiempo yacían latentes entre los catalanes, castellanos y otros españoles. En ningún momento el archiduque tuvo un apoyo unánime o ni siquiera mayoritario en Cataluña. Sin embargo, durante el curso de los años siguientes, la existencia de una fuerte presión por parte de un grupo rebelde, junto con la superioridad militar aliada y la presencia naval en Barcelona, indujo a que muchas ciudades se decidieran por el archiduque, aunque a menudo con mucha renuencia. Tarragona, por ejemplo, se unió al archiduque porque los barcos aliados la bombardeaban desde el mar y el coronel Nebot la atacaba por Tierra.” (P 110)

Felip V alterà constitucions castellanes. Per tant, Castella també va patir agressions jurídiques per part de Felip V, i les lleis que s'imposaren per la força no ho foren només a Catalunya, sino també a Castella (però prèviament, i d'aquí sorgí la possibilitat de distorsionar aquest fet històric). “El nuevo régimen alteró las constituciones de Castilla varios años antes de que destruyera aquellas de Aragón. Lo sucedido en Castilla no implicaba una amenaza a la cultura autóctona, e incluso fortaleció el poder estatal castellano; por tanto, no se ha reconocido la relevancia de lo que pasó. Pero se producían grandes cambios y a los castellanos no les gustaban.” (P 69)

Felip V contra Castella i Aragó (i no Castella contra Aragó). “Debemos tener presente que los sentimientos de Luis y de los otros consejeros de Felipe no estaban de ninguna manera dirigidos sólo contra la corona de Aragón. Como ya hemos visto, los franceses criticaban en extremo todo el estilo del gobierno español. Habían comenzado a reformar el sistema castellano, y ahora les interesaba cambiar el sitema aragonés. El parecer del archiduque Carlos no era esencialmente diferente.” (P 84)

Castilla y Aragón estaban sujetas a un régimen que había cambiado sus leyes y empujado a sus nobles a presidio o al exilio. Cataluña quedó inundada de panfletos que presentaban una imagen de “la nación atropellada, tantas ciudades, villas y poblaciones como tienen los reynos de Castilla, Aragón y Valencia, donde no hay arbitrio de vivir que no sea a costa de ser tiranía…”” (P 112)

Siete años después de la revocación de los fueros de Valencia, muchos de la elite veían claramente que Cataluña se encontraba ante la pérdida de sus constituciones históricas. Cuando todas las posibilidades de un acuerdo con Felipe V se desvanecieron, la ideología catalana también cambió. No era significativamente antiespañola, y no podía serlo ya que muchos de los refugiados en Barcelona eran castellanos, valencianos y aragoneses opuestos al régimen borbónico. (…) Los catalanes rebeldes luchaban por una España libre, no por su independencia de España. Pero al mismo tiempo luchaban por sus propias leyes.” ( 112)

Nou règim, progrés polític. “Hubo dos modificaciones principales: una administración más centralizada después de la abolición de los fueros provinciales, y un control centralizado de las finanzas del Estado. El intento de aumentar el control central estaba en línea con la política de todos los estados europeos, en los que un cambio hacia un gobierno común y un mercado común se veía como progresista. Las barreras aduaneras entre los diferentes reinos de la Península eran un etsorbo evidente para el progreso comercial.” (P 143)

Felip V no atemptà contra la llengua. “El oneroso nuevo régimen en la costa mediterránea de España afectaba a la política y a los impuestos, pero no a la cultura. Algunos escritores de años después declaraban que el régimen de Felipe V había prohibido y socavado la lengua mayoritaria de Cataluña y Valencia. La opinión es exagerada e insostenible. La Nueva Planta inició – de una manera extraoficial y doscientos años después de que se hubieran decretado leyes similares en Inglaterra y Francia – la práctica de emplear una sola lengua oficial administrativa, el castellano. El cambio no podía evitarse, a causa de los varios administradores militares en la provincia - castellanos, franceses e italianos -, que sólo compartían el conocimiento de la lengua castellana. (…) El castellano se utilizaba para todo el papeleo oficial. Pero en la práctica, el catalán siguió siendo la única lengua principal y comúnmente hablada y escrita entre la gente en Cataluña y Valencia. Tres generaciones después de la abolición de los fueros (…) los obispos usaban el catalán como principal idioma administrativo. Por toda la sociedad catalana, el idioma permaneció vivo y vibrante en cada una de las ramas de la expresión humana.
El nuevo régimen, por supuesto, contribuyó al debilitamiento de la lengua regional, pero supuso una parte pequeña en un largo proceso. (…) La preferencia que la Nueva Planta dio al castellano reforzó todavía más una tendencia que muchos catalanes, durante tiempo, habían alentado. Desde el siglo XVI, por lo menos, sectores de la elite catalana había usado el castellano como su medio preferido para la expresión literaria. Cada vez mas, después de 1600, la mayor parte de los libros que los editores catalanes publicaban en la provincia eran en castellano. La situación cultural del catalán ya estaba gravemente dañada un siglo antes de la Guerra de Sucesión.” (pp 145-146)

En la práctica era imposible cambiarlo todo: se confirmaron las anteriores leyes locales, municipales y eclesiásticas, y en Aragón y Cataluña se ratificó la ley civil. Ademá, en ningún lugar se moles´to a las elites gobernantes, que siguieron manteniendo el control de la vida política.” (P 147)


Règim no absolutista. “Es costumbre calificar al régimen de Felipe V de absolutista, pero el término no tiene demasiado sentido cuando se emplea para la España de principios del siglo XVIII, y tal vez sería preferible abandonarlo. Los historiadores se dan cuenta, cada vez más, de que la etiqueta de absolutista ofrece más dificultades que soluciones. El Estado de Felipe era, sustancialmente, un Machstaat, un Estado del poder. El poder se componía, esencialmente, de un ejército permanente capaz de sofocar cualquier oposición interna, y de una organización fiscal que obtenía el dinero y los hombres necesarios. (…) Su España carecía, en general, de los dos otros aspectos básicos del Estado moderno: una centralización política efectiva e ideas de poder estatal.

El régimen de Felipe inició la centralización política, pero no fue muy lejos con ella.El intento de crear una burocracia estatal a través de los intendentes se abandonó (…). Los nobles que controlaban el gobierno central (…) continuaron dominando la administración …). Las antiguas elites feudales y muchas elites regionales siguieron dirigiendo el sistema político, porque justo nació una nueva élite burocrática cuando Felipe falleció. La estructura social fundamental que había existido durante la dinastía de los Austrias permaneció inalterada durante mucho tiempo. Tanto en la Corona de Aragón como en Castilla, la nobleza tradicional continuó controlando aspectos esenciales de la administración, la justicia y las finanzas; la organización de las estructuras económicas permanecía casi totalmente feudal. Aunque la nueva buroracia estatal, nombrada desde Madrid, empezó a dirigir sectores importantes de los asuntos políticos y fiscales, el gobierno de cada día continuó más regional que centralizado. No existían los fundamentos de un Estado centralizado.” (pp 264-265)

Castella, perjudicada entre els selges XVI-XVIII. “Durante los siglos siguientes [al XVI], los castellanos se quejaron repetidamente de que recibían pocos beneficios del Imperio y que todos los demás se beneficiaban de Castilla. Valencianos, vascos y portugueses podían tener puestos oficiales en Castilla, pero los castellanos no podían tenerlos en aquellos reinos. Durante el siglo XVII, las quejas contra el peso del Imperio se agudizaron, y Olivares representaba parte de un movimiento que deseaba que todos los españoles por igual compartiesen tanto las cargas como los derechos.” (P 272)