dijous, 24 d’octubre de 2013

La revolución social del nacional-sindicalismo

Si hay algo importante que un hombre puede legar a las generaciones futuras es un libro en el cual queden expuestas las ideas, pensamientos o programas para un futuro mejor. Uno de los hombres que acometieron esta labor fue José Luis de Arrese con su obra La revolución social del Nacional-sindicalismo. Fue una obra de su tiempo escrita para su tiempo (fue escrita en 1938), pero cuya esencia (la exposición sistemática de la doctrina social del nacional-sindicalismo) sigue teniendo plena vigencia y, pese a que pueda ser sometida a revisión en sus aspectos coyunturales, es una obra de obligada referencia para todo aquél que quiera conocer el falangismo. La posterior lealtad de Arrese hacia Franco no debe oscurecer la sinceridad revolucionaria que anida en esta obra que, sin duda, no fue precisamente un referente para la construcción del régimen franquista.

            La obra se estructura en tres partes: la primera es una historia de las doctrinas económicas (liberalismo, marxismo y nacionalsindicalismo), la segunda trata de la justicia social y analiza los conceptos y hechos de trabajo, salario, propiedad, capital, paro, etc., exponiendo las soluciones falangistas al denominado “problema social” causado por el sistema liberal-capitalista. La tercera y última parte expone los principios revolucionarios del nacional-sindicalismo y precisa la organización económica y sindical que debería establecerse en función de los principios revolucionarios del falangismo. Hay, además, en todo el libro, una honda preocupación espiritual, combativa con el materialismo individualista que surgió en el seno de la modernidad industrial: “No fue la máquina, por tanto, la que trastornó al mundo: fue el materialismo. No es, por tanto, la cuestión económica la única que hay que solucionar para solucionar el problema social: es también la cuestión espiritual, sin la cual no puede haber solución completa”[1].
            Algo importante que se apresura Arrese a dejar bien claro es que el nacional-sindicalismo no es ni fascismo ni nacional-socialismo: las manifestaciones estéticas (brazo en alto, camisas…) no son más que “forma, no esencia, del movimiento”. Así, “nosotros, que somos españoles, no podemos ser fascistas, y no lo podemos ser precisamente por su mismo esencia”[2].

  Pero lo más importante del libro es la exposición de la doctrina social y económica del nacional-sindicalismo, que Arrese caracteriza esencialmente de esta forma: “hagamos un sistema (…) no de clases, no de capitalistas ni de proletarios, sino de productores.,[…] en el que el capital sea una fuente de producción, pero no de lucro; en el que patronos, técnicos y obreros sean, en proporción al esfuerzo de cada uno, los únicos copartícipes del beneficio producido, sin odios, sin clases, y habremos hecho la verdadera revolución social”[3]. Léase bien y destáquese dos cosas: el capital como fuente de producción y no de lucro y una sociedad sin clases. Sí. Sin propiedad individual del beneficio del capital. Sin clases. Esto es importantísimo, puesto que es el centro revolucionario del nacional-sindicalismo. Todas las acusaciones por parte del marxismo de que el falangismo quiere (igual que quisieron,efectivamente, el fascismo y el nazismo) conservar las clases sociales mediante concesiones a los trabajadores pero conservando, en última instancia, el régimen burgués en materia social y económica, son absolutamente falsas. Arrese  denuncia exactamente lo mismo que denunció Marx: “que, incluso la situación más favorable para la clase obrera, el incremento más rápido posible del capital, por mucho que mejore la vida material del obrero, no suprime el antagonismo entre sus intereses y los intereses del burgués, los intereses del capitalista”[4]. También lo denunció José Antonio: “El que con la economía capitalista, tal como está montada, nos dediquemos a disminuir las horas de trabajo, a aumentar los salarios, a recargar los seguros sociales, vale tanto como querer conservar una máquina y distraerse echándole arena en los cojinetes. Así se arruinarán las industrias y así quedarán sin pan los obreros. En cambio, con lo que queremos nosotros, que es mucho más profundo, en que el obrero va a participar mucho más, en que el Sindicato obrero va a tener una participación directa en las funciones del Estado, no vamos a hacer avances sociales uno a uno, como quien entrega concesiones en un regateo, sino que estructuraremos la economía de arriba debajo de otra manera distinta, sobre otras bases, y entonces sucederá, señor Gil Robles, que se logrará un orden social mucho más justo”[5].
En efecto, cuando un capitalista obtiene una mercancía que venderá y se embolsará todo su valor en forma monetaria, “una parte del trabajo encerrado en la mercancía es trabajo retribuído; otra parte, trabajo no retribuído[6]. La solución de Marx era potenciar la lucha de clases para que la clase obrera oprimiera a la clase capitalista, arrebatándole todos los medios de producción e instaurando la sociedad sin clases por la fuerza, ya que como los intereses económicos son la base fundamental de los cambios sociales (idea fundamental del materialismo histórico), la única vía revolucionaria es la violencia. Arrese, en cambio, cree que el espíritu, el pensamiento, la moral y las ideas no están completamente determinados por los modos de producción y los intereses económicos surgidos de cada modo concreto, y por ello aboga a que toda la comunidad ciudadana se aplegue a un ideal de Justicia, solidaridad y cooperación interclasista para hacer la revolución. Pero la revolución nacional-sindicalista, y no es superfluo insistir en ello, también quiere abolir las distinciones entre las clases sociales.

            El falangismo, pues, no defiende la propiedad privada capitalista, tan sólo “la propiedad nacida del trabajo”[7]. Así, Arrese defiende la propiedad colectiva “en el sentido de solidaridad moral y hasta lo propugnamos como una modalidad nueva de la propiedad privada, como haremos al fomentar el patrimonio comunal y sinidical y como hemos visto al sustituir al salariado por la participación en la empresa”[8]. Un marxista debería aceptar que eliminar el sistema de salarios e instaurar la propiedad colectiva de la empresa, haciendo a todos los trabajadores propietarios y partícipes de los beneficios, es algo auténticamente revolucionario, puesto que las tres clases de las sociedades modernas, “los obreros asalariados, los capitalistas y los terratenientes” se caracterizan y diferencian entre sí en razón de sus fuentes de ingresos que son, respectivamente, “el salario, la ganancia y la renta del suelo”[9]. Así, Arrese (es decir, el falangismo, que es la doctrina que expone en su libro) no es menos revolucionario que Marx y, aun más, con su programa de reformas (más bien, cambios) revolucionarias que debe instaurar el Estado, está siguiendo las exigencias del filósofo anarquista Proudhon: “el derecho al trabajo y a la participación igual de los bienes no puede ceder ante las perplejidades del poder; (…) no es el proletariado el llamado a conciliar las contradicciones de los códigos, (…) es el poder civil y administrativo el que debe reformarse con arreglo al principio de igualdad política y económica”[10].
            Como va exponiendo Arrese  en los sucesivos capítulos, las posibles desigualdades económicas (que no sociales) sólo deben permitirse dentro de ciertos límites y en razón del esfuerzo y los méritos de cada uno, nunca en razón de privilegios o ventajas de clase, los cuales serán todos abolidos. Pero es que, además, Arrese se cuida muy bien de advertir a los burgueses acomodaticios amantes del lujo y la molicie: “por otra parte, también las ganancias estarán limitadas; es decir, que si una empresa gana desaforadamente, no se repartirán todos los beneficios, sino que una parte de éstos irá a suplir las pérdidas de los otros”[11]. Así, Arrese encuadra la economía dentro del término medio aristotélico y la dota de la austeridad y solidaridad cristianas, mostrando, además, una honda preocupación por la cultura y el arte[12].

            Esta obra es, pues, una magnífica exposición sistemática del nacional-sindicalismo, desplegando todo su potencial revolucionario frente a marxistas y derechistas, proclamando los principios falangistas sin complejos ni eufemismos, sin miedo a ganarse el favor de nadie que no crea sinceramente en la Justicia Social.



[1] José Luis de Arrese (1940) La revolución social del Nacional-sindicalismo, Ed. Nacional, P 19
[2] Ibidem, P 35
[3] Ibidem, P 53
[4] Karl Marx ( 1975) Trabajo asalariado y capital, en Obras Escogidas. Tomo I, Ed. Fundamentos, pp 91-92
[5] José Antonio Primo de Rivera (1971) Obras, Ed. Cronológica, P 335
[6] Karl Marx (1975) Salario, precio y ganancia, en Obras Escogidas. Tomo I, Ed. Fundamentos, P 447
[7] Arrese, Ibidem, P 114
[8] Ibidem, P 118
[9] Karl Marx (2007) El Capital. Libro III, tomo III (sección séptima, capítulo LII), Ed Akal, P 357
[10] Proudhon (2010) ¿Qué es la propiedad?, Ed. Público, P 244
[11] Arrese, Ibidem, P 214
[12] Uno de los principales destinatarios del crédito de la Banca Nacional debe ser el artista que pueda perderse por motivos económicos. Ver Arrese, Ibidem, P 158

diumenge, 13 d’octubre de 2013

12 Octubre 2013



Un cop més, la Catalunya espanyola ha sortit al carrer. Lamento profundament no haver-hi pogut assistir aquesta vegada. Mes hi era en esperit.

Visca Catalunya! Visca Espanya!

divendres, 27 de setembre de 2013

´TV3 i l'adoctrinament dels petits

http://www.super3.cat/infok/10230/La-Barcelona-de-1714/

Patètic vídeo on es pot veure el descarat adoctrinament al que són sotmesos els nens catalans. Aquí tenim una burda distorsió de la Guerra de Successió Espanyola, on es tergiversen fets i s'amaguen veritats.

En aquest video no es diu res del fet que les lleis castellanes que van aplicar-se a Catalunya eren en realitat unes lleis que també eren noves a Castella i que aquesta també va rebre una modificació legislativa que no agradà massa a les seves Corts.

No es diu res que els catalans, com així ho van deixar palès Rafael Casanova, Antoni de Villarroel i els altres dirigents, lluitaven per Espanya sencera, a la qual consideraven com la seva nació.

No es diu res del fet que els Decrets de Nova Planta eren un conjunt de lleis que modernitzaven Espanya i els diversos regnes que la conformaven. Això va permetre impulsar el comerç, la indústria i, per tant, l'economia. Catalunya va poder, gràcies a aquesta nova disposició legislativa, sortir definitivament de la crisi que l'assolava des del segle XV. De fet, en aquesta època sorgeix la primera indústria del tèxtil, tant representativa de la indústria catalana del segle XIX.

No es diu res que el castellà no va imposar-se a la Reial Audiència i altres òrgans públics en contra del català, sinó del llatí, que era la llengua que s'utilitzava majoritàriament en aquelles esferes. Tampoc diu que el català va seguir parlant-se per la gent del poble, ni que la castellanització de la classe dirigent i de les èlits culturals catalanes venia de molt lluny, i no pas per imposició.

No es diu res que la "Generalitat" (l'"autogovern") que s'abolí al 1714 eren en realitat uns òrgans controlats per les èlits nobiliàries i oligàrquiques i que, per tant, no eren pas unes institucions democràtiques (ni tan sols protodemocràtiques), sino un instrument per perpetuar privilegis d'uns quants, i no pas la llibertat dels catalans.


Entenc perfectament que als nanos no se'ls poden ensenyar segons quines coses amb moltes dades històriques ni masses matissos. Però aquest video no té voluntat de fer-se entenedor pels més petits, sino d'adoctrinament. Clar i ras. Presenta la qüestió com una lluita entre bons (catalans) i dolents (espanyols). S'estàn injectant als nostres petits un seguit de prejudicis, conscients que la ment dels petits és totalment moldejable i manipulable.

El que caldria fer és explicar diversos punts de vista, de manera senzilla, però fent veure als xavalets que no tot és blanc o negre, sino que existeixen diverses opinions, i que el que han de fer és sopesar-les i decantar-se per alguna, si així ho volen. Són senzills, no estúpids. El nacionalisme català està fent el més deplorable que es pot fer amb els petits: adoctrinar-los. És així, i qui no ho vulgui veure és còmplice d'aquest adoctrinament.
Els petits no han de pensar com els seus pares. Els petits han d'aprendre que hi ha diverses maneres de veure el món i els diversos conflictes polítics, i el que hem de fer és enriquir-los, que vegin que hi ha arguments per a tot, i proporciona-los les eines intel·lectuals necessàries per tal que, algun dia, puguin decidir on i amb qui es manifesten. Però està clar que a Catalunya això no es té gaire clar. És preferible guanyar-se adeptes a la causa, encara que sigui a costa de la destrucció de la capacitat crítica de les noves generacions.

Cada vegada em sento més avergonyit de la Catalunya que està creant el nacionalisme.

dijous, 19 de setembre de 2013

12 Octubre 2013: concentració per l'espanyolitat de Catalunya.

El proper 12 d'Octubre torna a haver-hi una concentració a plaça Catalunya (Barcelona) per reivindicar l'espanyolitat de Catalunya i defensar la pluralitat de la mateixa.
És important que tots els catalans que volem seguir formant part d'Espanya hi acudim. Recordem, a més, que es tracta del dia de tots els Hispans, inclosos (evidentment) els pobles centre i sudamericans, que són els nostres germans i, per tant, desitgem que estiguin amb nosaltres.

L'acte es celebrarà a les 12:00 hores del 12 d'Octubre de 2013 a la Plaça Catalunya de Barcelona.

http://espanyaicatala.blogspot.com.es/2013/09/12-doctubre-som-catalunya-somos-espana.html


diumenge, 15 de setembre de 2013

Asimov: el hombre y la máquina

“Una hipótesis debe ser corroborada por la razón, de lo contrario, carece de valor; y es contrario a todos los dictados de la lógica suponer que vosotros me habéis hecho (...). No lo digo con espíritu de desprecio, pero fíjate bien. Estás hecho de un material blando y flojo, sin resistencia, dependiendo para la energía de la oxidación ineficiente del material orgánico... como esto -añadió señalando con un gesto de reprobación los restos del bocadillo de Donovan-. Pasáis periódicamente a un estado de coma, y la menor variación de temperatura, presión atmosférica, la humedad o la intensidad de radiación afecta vuestra eficiencia. Sois "alterables".
>Yo, por el contrario, soy un producto acabado. Absorbo energía eléctrica directamente y la utilizo con casi un ciento por ciento de eficiencia. Estoy compuesto de fuerte metal, estoy consciente constantemente y puedo soportar fácilmente los más extremados cambios ambientales. Estos son hechos que, partiendo de la irrefutable proposición de que ningún ser puede crear un ser más perfecto que él, reduce vuestra tonta teoría a la nada.”


(ISAAC ASIMOV, YO ROBOT, CAPÍTULO 3)

Este magnífico texto de la novela Yo Robot de Isaac Asimov nos expone una reflexión sobre la fiabilidad de la lógica y sobre los criterios bajo los cuales debe juzgarse el valor de algo o alguien. El robot que argumenta, previamente, se ha preguntado por su existencia, a lo cual los científicos le han respondido que han sido ellos sus creadores, és decir, los que le han llevado a la existencia. El robot, primero muy desconcertado, posteriormente ofrece la reflexión aquí citada.

La conclusión del robot ("los humanos no habéis podido crearme porque yo soy más perfecto que vosotros") es, evidentemente, falsa. Y,  sin embargo, su lógica es poderosamente convincente. El problema es que parte de dos supuestos erróneos.

En primer lugar, la lógica es un elemento utilísimo para encontrar verdades, mas no es el único ni, tal vez, el más adecuado. La intuición, la Fe o la estética son tipos de conocimiento que pueden llevar a conclusiones tanto o más válidas que la lógica (o la razón). La lógica parte de unos presupuestos llamados axiomas y, a partir de éstos, desarrolla un razonamiento que pretende ser definitivo. El problema es cómo establecemos esos axiomas (es decir, esos enunciados incuestionables sin los cuales es imposible hacer un razonamiento lógico fiable).

Y ahí está el segundo error del robot: él juzga su valor en base a la perfección entendida como eficiencia y fortaleza física. El robot está programado para tomar decisiones con fundamentos algorítmicos y está dotado de una constitución física excelente que lo convierten en una magnífica máquina para resolver asuntos humanos para los que, paradójicamente, los propios humanos somos mucho más deficientes. En este sentido, sí es cierto que el robot es más perfecto que los humanos.

Sin embargo, hay otros ámbitos en los cuales el robot no es perfecto ni, tan siquiera, competente: la moral y la sensibilidad. Un robot sólo puede actuar de acuerdo con unos parámetros lógicos. Jamás podrá emocionarse ante una bella obra de arte ni, mucho menos, sustentará sus decisiones sobre una base moral. La estética y, sobretodo, la moral, son lo que más caracterizan el hombre y lo que marcan la diferencia respecto al resto de seres vivos. La moral no puede inculcarse algorítmicamente: es algo que apela no sólo a la razón y la lógica, sino a la emoción y, más aún, a la Fe.

Lamentablemente, en nuestra sociedad se da más importancia a los criterios que juzga el robot: el ciudadano debe prepararse para ser eficiente en lo que haga, para ser más fuerte y poder hacer la suya sin preocuparse de los demás. Se valora la inteligencia académica y los estudios más que la bondad moral de una persona. Quien ha tenido éxito y dinero (el eficiente) es el que tiene un reconocimiento social. El matemático y el ingeniero son los modelos a seguir; no así el artista o el poeta, que sólo se tienen en cuenta cuando han llenado sus bolsillos de gran cantidad de billetes.
Estamos deshumanizándonos, proceso que avanza paralelamente a la "desreligionalización". Cuanto más alejamos a Dios de nosotros, tanto más superficiales, materialistas e individualistas nos volvemos (en general, ya que por supuesto hay agnósticos y ateos que no son así). La religión (y, con ella, la moral entendida como algo absoluto), el arte y la poesía son aspectos del ser humano que están siendo marginados y totalmente desplazados en favor de la ciencia y el academicismo.

La prosa está aniquilando la poesía. Si no ponemos coto a esta situación, perderemos nuestro espíritu humano.

dimecres, 11 de setembre de 2013

Independència: arguments contra la propaganda sobiranista

Independencia: ¿infierno o paraíso?

Hasta ahora, en el debate político catalán sobre los efectos económicos de una hipotética independencia solo se ha oído propaganda. Poco más que el latiguillo de "España nos roba". Los partidos de la oposición apenas han respondido con argumentos. Incluso muchos sectores economicos han permanecido en silencio, en parte por miedo al poder, y también porque se les ha hecho creer que todo el proceso no es más que una estrategia para mejorar la financiación. Sin embargo, al margen de lo que finalmente ocurra, el debate es imprescindible. Seguramente, son muchos los que no alterarán su posición en función de los argumentos económicos, pero los ciudadanos tienen derecho a recibir una información veraz, completa y plural sobre los efectos económicos de la secesión.

El análisis de las consecuencias de una hipotética independencia de Cataluña puede abordarse desde diversos ángulos. Uno de los más controvertidos es el de sus repercusiones económicas, tanto en el momento que fuese efectiva, como los efectos que genera la situación actual de incertidumbre política.
El impasse puede prolongarse durante bastantes años, acabe o no produciéndose la independencia. Sobre los costes de la transición sólo dos palabras: la incertidumbre política -cualquiera- es mala compañía para los negocios. El dinero es cobarde.
Los principales bancos de inversión del mundo (Nomura, UBS, JP Morgan...) han emitido informes alertando a sus clientes sobre la situación política de Cataluña como un factor de riesgo a valorar. Bueno no es, aunque es difícil distinguir entre efectos de la crisis y efectos de la inestabilidad política vinculada al proceso secesionista.

El argumentario independentista del Col·lectiu Wilson

El argumentario independentista puede resumirse en la posición del Col·lectiu Wilson, capitaneado por Xavier Sala i Martín. Su razonamiento, en síntesis, se basa en mantener que el déficit fiscal absorbe sobradamente cualquier efecto negativo que pudiera derivarse de la independencia.
Estos autores dan por buenos los cálculos del déficit fiscal reflejados en las balanzas fiscales calculadas conforme a los criterios de la Generalidad, incluida la neutralización. Para el Col·lectiu Wilson la independencia permitiría que Cataluña mantuviera los mismos ingresos tributarios que ahora.
También considera el Col·lectiu Wilson que el nuevo Estado no gastaria más que la cuota que la Generalidad imputa actualmente como gastos de la Administración General del Estado en Cataluña. Por eso recogen la cifra de 3.000 millones de euros anuales, un dato muy alejado de otros cálculos que elevan esa cifra a los 6.000 millones. En todo caso, la cifra real de gasto adicional del nuevo Estado dependerá de decisiones políticas, como por ejemplo la creación o no de un ejército o el coste de ampliar y armar a la policía, entre otras.

El efecto frontera, la balanza de capitales y el euro

Estos autores defienden que el efecto frontera (la caída de las relaciones comerciales internas por la división de un país) apenas tendría repercusión en la balanza comercial, pues consideran que los bienes no vendidos al resto de España podrían venderse a otros países, aunque fuera a un precio menor. Así, consideran que la caída del PIB asociado a esta causa apenas seria de un 1%, y quedaría ampliamente compensada con el excedente tributario y con los beneficios de ampliar el sector público catalán.
El Col·lectiu Wilson no habla del déficit de la balanza de capitales, ni del reparto de activos y pasivos entre Cataluña y el resto de España en caso de secesión, una cuestión, sin duda, muy conflictiva. Entre los pasivos, destaca la deuda pública atribuible a Cataluña, y la forma y el coste de financiarla.
Dan por supuesta la permanencia en la Unión Europea (UE), o por lo menos niegan cualquier efecto negativo de quedar fuera, por considerar que mediante tratados bilaterales se alcanzarían los mismos efectos economicos que perteneciendo a la UE. Mantienen que Cataluña permanecería en el euro aunque saliese de la UE, algo en lo que el consenso está muy extendido, aunque muchos autores destacan que mantener el euro como moneda del nuevo Estado sin estar en la UE y en la Unión Económica y Monetaria (UEM) tendría mas desventajas que ventajas.

Minimización de las consecuencias de una separación

También niegan cualquier efecto significativo de la deslocalización de empresas, no cuantifican una posible pérdida de población que optara por marcharse al resto de España y no comentan los efectos sobre las grandes empresas de servicios o financieras, como La Caixa, Banc de Sabadell o Gas Natural; las deportivas, como el F.C. Barcelona; o sobre las infraestructuras, como el Puerto y el Aeropuerto de Barcelona. Incluso dan por supuesto que todos los catalanes mantendrían la nacionalidad española para poder circular libremente por la UE sin verse afectados porque el nuevo Estado quedara fuera del Espacio Schengen.
Por último, minimizan la trascendencia de que en los últimos ejercicios la caída de ingresos fiscales derivada de la crisis produzca un déficit presupuestario que debe cubrirse recurriendo al crédito. Consideran, como se ha comentado, que hay que obviar esta cuestión procediendo a "neutralizar" los efectos del ciclo económico. Pero no explican cómo el nuevo Estado conseguiría crédito en los mercados internacionales desde el minuto cero de la hipotética separación, una cuestión vital, especialmente si la independencia se produjese sin acuerdo, en un momento de crisis y con mala valoración de las agencias de rating.
En definitiva, los defensores de la secesión consideran que esta mantendría todas las variables ceteribus paribus (esto es, constantes), con la ventaja de que el excedente tributario -ahora inexistente por la crisis- se mantendría y se quedaría en Cataluña. Y tampoco consideran relevante el impacto de la transición, ni desarrollan escenarios alternativos en función de si hubiese pacto o no.

Las balanzas fiscales

Existen numerosos estudios y opiniones que cuestionan la visión idílica de la independencia que presentan sus valedores. Como cuestión previa, existe unanimidad a la hora de considerar que los efectos serían muy diferentes en el caso de una separación totalmente acordada y sin conflictos, o de una independencia unilateral, con conflicto abierto.
No es extraño que Artur Mas parezca descartar la secesión unilateral, consciente de la inviabilidad práctica de la misma, pese a que algunos de sus portavoces aplacen a 2016 lo que ahora no consideran adecuado hacer, sin duda por razones políticas de mantener la cohesión interna y retrasar al maximo la ruptura con ERC.

La Generalidad destaca en sus balanzas fiscales el metodo del flujo monetario neutralizado. En base a ello, y a algunos criterios de imputación discutibles, cuantifica el deficit fiscal en 16.000 millones anuales, esto es, alrededor del 8% del PIB de Cataluña.
Pero el metodo no sirve para calcular lo que se recaudaría en una Cataluña independiente. Por ejemplo, aunque se mantuvieran las ventas a España, la recaudación por IVA caería notablemente. El metodo del flujo monetario imputa el ingreso al domicilio fiscal, independientemente del lugar en que se realice la operación económica. Con la independencia, las ventas serían exportaciones, o se realizarían a traves de un establecimiento permenente en España, que tributaria allí. De igual forma se verían afectados el Impuesto de Sociedades y otros tributos. De esta forma, con o sin caida del PIB, la recaudación fiscal disminuiria.
Por otra parte, el método de cálculo utilizado por la Generalidad no sólo sobrepondera los ingresos sino que además minimiza los gastos que deben imputarse a Cataluña en cuestiones como defensa, exteriores, u organismos no territoriales, entre otros. Un nuevo Estado ampliaría notablemente el gasto público aunque lo recuperaria en parte (los soldados gastarían en Cataluña, pero las armas no). En este sentido, destaca el estudio de Pascual Fernández, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, en el que desgrana los aspectos más controvertidos del sistema de cálculo seguido por la Generalidad.

Hace unos meses el Estado anunció que estaba preparando unas nuevas balanzas fiscales, y el consejero de Economía y Conocimiento, Andreu Mas-Colell, pidió que el cálculo lo hicieran expertos extranjeros, algo no solicitado cuando la Generalidad realizó sus propias balanzas fiscales, hasta el extremo que se excluyó a parte de los profesores catalanes que participaron en su elaboración en tiempos del tripartito.
Cuando se hagan públicos estos nuevos cálculos podremos contrastar los criterios de unos y otros y extraer consecuencias. En cualquier caso, es evidente que las balanzas fiscales no son matemáticas, aunque a veces lo parezca, y caben múltiples fórmulas de computación y de interpretación.
La última aclaración se refiere al hecho de neutralizar el ciclo económico. Esto supone, ni más menos, rehacer la cuenta de ingresos del Estado en base a criterios subjetivos y simulando que los gastos se han pagado con ingresos tributarios, en lugar de mediante la emisión de deuda.
Se trata de un ejercicio carente de toda base realista, especialmente si lo que pretendemos demostrar es un hipotético beneficio fiscal para Cataluña en caso de secesión. Si Cataluña fuera independiente ahora, no tendria 16.000 millones de euros más para gastar, como dicen los políticos nacionalistas, sino un elevado desajuste entre ingresos y gastos que habria que cubrir con deuda. Una deuda que no se sabe quién financiaria, ni a qué coste.

El líder de ERC, Oriol Junqueras, ha asegurado en más de una ocasión que los poderes económicos trabajan contra la independencia. De ser cierta su afirmación, ¿por qué lo hacen, si sus beneficios no se resentirían con la separación, sino más bien al contrario, según la versión independentista? Logicamente justo por lo contrario. Las empresas, unas más que otras, se verán perjudicadas. Y, si pierden las empresas, pierden los ciudadanos. La excepción son todos aquellos sectores que viven del sector público o los políticos, de cualquier color, que siempre prefieren más poder aunque el país sea más pobre. Más contratos, más pompa, más control del poder judicial y más amiguetes colocados.

Efecto frontera y caída del PIB

Como se ha señalado anteriormente, los cálculos del Col·lectiu Wilson minimizan el efecto frontera y niegan cualquier consecuencia sobre las exportaciones, incluso en caso de no pertenencia del nuevo Estado a la UE. No es esta la opinión dominante entre la mayoria de expertos, incluidos los extranjeros.
Desde luego, los efectos serían mucho más graves en caso de declaración unilateral que en caso de secesión pactada, aunque estos continuarían produciendose. Las estimaciones van desde una caída del 7% del PIB, como apunta el profesor del IESE Pankaj Ghemawat, hasta reducciones de en torno al 20%, principalmente, debido a la suma de otros efectos negativos como las deslocalizaciones, las dificultades de financiación publica y privada, y la recesión aparejada al proceso.
A modo de ejemplo, basta con constatar que la La Caixa tiene en torno a un 70% de su negocio fuera de Cataluña, y ya controla casi el 40% del mercado catalan. No se podría compensar un descenso drástico de la cuota de mercado en España a costa de un crecimiento en Cataluña. Lo mismo ocurre con la mayoria de las empresas industriales, comerciales o de servicios.

Los partidarios de la independencia acostumbran a señalar que se sustuirían las ventas al resto de España por exportaciones al resto de países. La sustitución sería prácticamente imposible si Cataluña no estuviera en la UE. Además, las compañias reducirian sus beneficios o tendrían perdidas, porque tendrían que vender a precios muy inferiores a los del actual mercado interno, o asumir mayores costes para acceder a nuevos mercados. Y en cualquier caso, sería un proceso lento.
En esa línea, hay que tener en cuenta que muchos de los distribuidores de productos extranjeros con sede en Cataluña perderían la distribución en el resto de España o deberían establecerse fuera de Cataluña, pagando buena parte de sus impuestos a la hacienda española y no a la catalana.
Debe insistirse en que, en esta cuestión, es clave el grado de conflicto que se produza. En caso de declaración unilateral de independencia, es evidente que las represalias y boicots, las tensiones, la salida de la UE y hasta el establecimiento, seguramente transitorio, de aranceles tendrían un efecto devastador.
Además, la caída del PIB conlleva una reducción de ingresos fiscales, como está demostrando esta crisis. El nuevo estado debería incrementar sustancialmente la presión fiscal para tratar de sostener los ingresos, lo que tendría un efecto recesivo. A modo de referencia, basta recordar que durante esta crisis la caída del PIB en Cataluña ha sido infinitamente menor que el 7% que plantea la estimación más optimista en caso de secesión.

Balanza de capitales y reparto de activos y pasivos

En Cataluña, el sistema financiero invierte y presta más de lo que ahorran los catalanes. Las entidades financieras invierten en Cataluña (por razones de rentabilidad y de tejido industrial) parte de lo que se deposita en otras regiones españolas y lo que les presta el Banco Central Europeo (BCE). Fuera de España y de la UE la financiación sería más complicada de conseguir. La falta de crédito se agudizaría con los efectos recesivos que ello comportaría. Además, la mayor parte de las instituciones financieras no podrian sobrevivir, a día de hoy, fuera del eurosistema, es decir, sin el apoyo del BCE, por lo que podrían estar tentadas de cambiar de domicilio fiscal.
Otro tema que evitan los defensores de la independencia es el reparto de los activos del Estado en Cataluña y de los pasivos. Entre los pasivos, cabe destacar la parte proporcional de la deuda publica del Estado. Si a la deuda de la Generalidad, algo más de 50.000 millones, añadimos la parte alicuota de la deuda estatal (ya sea siguiendo el criterio de la población, del PIB o cualquier otro que se negociase), la deuda del nuevo Estado superaría los 200.000 millones.
Tampoco se acostumbra a cuantificar el coste de financiar esa deuda, ni la forma de hacerlo, teniendo en cuenta que actualmente la deuda de la Generalidad tiene una calificación cercana al bono basura. Esta situación se agravaria por las dudas que siempre genera un nuevo Estado. Cataluña tendría un importante capital público pero tendría graves problemás para financiar su deuda, por lo que, presumiblemente, habria que proceder a un agresivo plan de privatizaciones. Los autores independentistas aparcan este tema apelando a agravios históricos, pero si se prentede una solución acordada es evidente que esta cuestión deberá ser abordada.

Deslocalizaciones, pérdida de población y gestión pública tras la independencia

También es habitual minimizar el efecto de las posibles deslocalizaciones de empresas. El presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara, ya ha anunciado que trasladaría la sede de sus empresas en caso de que Cataluña se independizase. Es difícil cuantificar las empresas que tomarían esta decisión, pero no es necesario que trasladen sus establecimientos al completo, basta con que cambien de domicilio su sede social. Los casos de Coca-Cola, Arbora, o el anuncio de MRW son indicativos.
Otro fenómeno apenas tratado es la posible salida de población. Esto ha ocurrido en muchas repúblicas ex sovieticas y dependería en buena parte de las politicas del nuevo estado en temas culturales e identitarios. Tampoco es posible hacer una cuantificación fiable.
En el argumentario independentista nunca falta un punto que reivindica una mejor gestión pública de una Cataluña independiente. Sin embargo, esta afirmación no se ve avalada ni por la historia reciente ni por la lógica. Un país más pequeño, sin la tradición ni la transparencia de los paises nórdicos, implica más concentración de poder, menos competencia y más riesgo de corrupción, como se demuestra en muchos de los paises que han alcanzado la independencia en la última mitad del siglo XX.

La independencia unlilateral conllevaría el aislamiento del nuevo Estado, tal y como ha reconocido el propio Mas, y la crisis ecónomica y social podriá desembocar en gobiernos de tinte autoritario para que los impulsores del proceso mantuvieran el poder y evitaran lo que ha sucedido en países como Ucrania, donde los promotores de la independencia perdieron rapidamente el poder.

El derecho a una información veraz, completa y plural

Cuantificar las consecuencias de una hipotética independencia en un plazo de cinco a veinte años es complejo y dependerá, en gran parte, de si esta se produjera de forma acordada con España. Pero, en cualquier caso, son insostenibles las teorias del paraíso en la tierra que tratan de transmitir los políticos nacionalistas de cara a la galería, la última de ellas, vaticinar un descenso del paro del 12% en caso de independencia. ¿Por qué no pleno empleo?
Se puede contraponer, con razón, el argumento de que estos temas son opinables, y cada uno puede aferrarse al relato que más le convenza. Si no hay acuerdo sobre lo que ocurrió en el pasado ni sobre lo que esta pasando, mucho menos sobre lo que pasará. Pero cada lector también puede pensar en su entorno más inmediato y meditar los argumentos confrontados.

De hecho, el cambio de rumbo de Mas avala buena parte de los argumentos recogidos en este artículo. Es consciente de que una independencia unilateral, en momentos de crisis, sin apoyo internacional y sin una administración preparada es un suicidio. Junqueras denuncia un complot del capital contra la independencia. ¿Si la independencia es el paraíso, por qué las empresas son más que reticentes a ella? Y, si las empresas, ya muy tocadas por la crisis, van a peor, el conjunto de ciudadanos, aunque no sean empresarios, sufrirán las consecuencias.

Hasta ahora, en el debate político catalán sobre los efectos económicos de una hipotética independencia solo se ha oído propaganda. Poco más que el latiguillo de "España nos roba". Los partidos de la oposición apenas han respondido con argumentos. Incluso muchos sectores economicos han permanecido en silencio, en parte por miedo al poder, y también porque se les ha hecho creer que todo el proceso no es más que una estrategia para mejorar la financiación (teoría de los juegos).


Sin embargo, al margen de lo que finalmente ocurra, el debate es imprescindible. Seguramente, son muchos los que no alterarán su posición en función de los argumentos económicos, pero los ciudadanos tienen derecho a una información veraz, completa y plural. Si algún día tienen que decidir sobre la independencia de Cataluña, deben tener toda la información sobre la mesa, y no solo eslóganes o quince días de campaña electoral. Es mucho lo que está en juego y todo el mundo, salvo los aventureros, debería abogar por una decisión reflexiva.

FRANCESC MORENO a "Crónica Global"
http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2013/09/independencia-infierno-o-paraiso-234.php

11 de Setembre de 1714: la Diada


“Señores, hijos y hermanos: hoy es el día en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos tiempos ha ejecutado nuestra Nación. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes e hijos legítimos de nuestros mayores. Por nosotros y por la nación española peleamos. Hoy es el día de morir o vencer. Y no será la primera vez que con gloria inmortal fuera poblada de nuevo esta ciudad defendiendo su rey, la fe de su religión y sus privilegios” (RAFAEL CASANOVA)
“Se hace saber a todos generalmente, de parte de los tres Excelentísimos Comunes, considerando el parecer de los Señores de la Junta de Gobierno, personas asociadas, nobles, ciudadanos y oficiales de guerra, que separadamente están impidiendo que los enemigos se internen en la ciudad; atendiendo que la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España, está expuesta al último extremo de someterse a una entera esclavitud. [...]. Se hace también saber, que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus cargos, explican, declaran y protestan los presentes, y dan testimonio a las generaciones venideras, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, quejándose de todos los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida Patria, y extermine todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero así y todo se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España”. (RAFAEL CASANOVA I ANTONI DE VILLARROEL)
“En la guerra de sucesión que afligió la España, no se trata de defender la patria, ni la nación, ni la religión, ni las leyes, ni nuestra constitución, ni la hacienda, ni la vida, nada de esto peligraba en aquella lucha. Solo se disputaba de cuál de los dos pretendientes y litigantes a la Corona de España debía quedar el poseedor. Estaba la Nación dividida en dos partidos, como eran dos los rivales; pero ninguno de ellos era infiel a la Nación en general, ni enemigo de la patria. Se llamaban unos a otros rebeldes y traidores, sin serlo en realidad ninguno, pues todos eran y querían ser españoles, así los que aclamaban a Carlos de Austria como a Felipe de Borbón. Era un pleito de familia entre dos nobilísimos Príncipes, muy dignos cada uno de ocupar el trono de las Españas. Con ninguno perdía la Nación su honor, independencia y libertad; sólo la Corona mudaba de sienes, pero la monarquía quedaba ilesa”. (ANTONI DE CAPMANY)
“Hasta el último momento de la lucha los objetivos habían sido los que hacían constar en el documento dirigido al pueblo: salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España”. (FERRAN SOLDEVILA)
11 de septiembre de 1714: ¿sabías que…?
1) El 11 de septiembre se conmemora la rendición de la ciudad de Barcelona en 1714, tras la declaración de guerra de las Cortes Catalanas el 10 de julio del mismo año al no reconocer éstas el Tratado de Utrecht que ponía fin a la Guerra de Sucesión Española. La guerra no fue de secesión , como los nacionalistas venden, sino de sucesión. En dicho Tratado el pretendiente a la Corona Española, el Archiduque Carlos de Habsburgo renuncia al trono, reconociendo la soberanía de Felipe D'Anjou, contra el que se la disputó en la llamada Guerra de Sucesión Española, tras la muerte sin descendencia del Rey de España Carlos II. Es decir, fue una guerra civil entre partidarios de dos pretendientes a suceder en la corona de España al rey muerto sin descendencia.

2) Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. La Guerra de Sucesión española, al contrario de lo que argumentan los nacionalistas, no supuso el enfrentamiento entre Cataluña- Austria y España (o Castilla) - Francia. Ciudades y comarcas pertenecientes al antiguo reino de Aragón como Castellón, Alicante, Calatayud o Tarazona, así como el valle de Arán, y ciudades del interior de Cataluña como Vic y Cervera, fueron partidarias de Felipe V, el rey Borbón. Y lugares como Madrid, Alcalá o Toledo se declararon fieles al aspirante austriaco, el archiduque Carlos. El enfrentamiento entre territorios españoles de 1714 es otra falsedad esgrimida por el nacionalismo para negar el carácter de guerra civil que tuvo aquella sucesión al trono. En realidad ésta fue una contienda internacional en la que se dirimía la hegemonía entre las diferentes potencias europeas.

3) Los catalanes no perdieron sus libertades civiles, sino que los poderosos perdieron sus privilegios exclusivos. Las Cortes Catalanas, lejos de tener las características de una democracia, tal y como la entendemos ahora, representaban a los tres estamentos (clero, nobleza y burguesía urbana) a los que, dentro del patrón feudal del Antiguo Régimen, el Rey les había concedido tal privilegio, relegando totalmente a la inmensa mayoría de la población. Del Rey emanaban todas las instituciones.

4) La facción en Cataluña favorable al pretendiente Carlos no partió de una rebelión espontánea ni popular. En realidad, expresaba los intereses políticos de la clase dirigente barcelonesa que quería potenciar su presencia comercial en América, de tal forma que sus privilegios forales no estaban en juego, ya que el pretendiente Borbón en ningún momento los cuestionó.

5) El Rey Borbón reinó sin oposición interna entre 1700 y 1705 hasta el punto que en 1701 había celebrado Cortes en Barcelona, donde no sólo confirmó los fueros, sino que recibió numerosas donaciones.

6) Los seguidores de Carlos de Habsburgo en Cataluña defendían la unidad de España. Trataban de imponer su candidato al conjunto de todo el país, apelando a la libertad de toda España, recelosos de la influencia francesa; lejos, pues, de cualquier aspiración secesionista o desmembradora. Los soldados que fueron derrotados el 11 de septiembre de 1714 frente a las tropas de Felipe V estaban mandados por el general Antonio de Villarroel, que en su última arenga les recordó: "estáis luchando por nosotros y por toda la Nación española".

7) El denominado decreto de Nueva Planta, llamada en realidad Cédula Real de Nueva Planta de la Real Audiencia del Principado de Cataluña, organizaba las instituciones judiciales en Cataluña, respetando las Constituciones y prácticas previas, estableciendo que los letrados fuesen expertos en legislación y lengua catalana. Fijaba el castellano meramente como lengua jurídica y eliminaba los privilegios por nacimiento en un territorio determinado.

8) El final de la guerra supuso el final de tres siglos de decadencia de Cataluña y el inicio de su resurgimiento económico . El siglo XVIII, lejos de ser un periodo de declive en Cataluña, resultó ser una etapa de particular esplendor y auge demográfico, agrícola, comercial e industrial, que más que fundamentarse en el comercio internacional, centrado en productos agrícolas, se benefició del proteccionismo de la Corona.

9) Rafael Casanova no fue un mártir. El día del asalto final de las tropas borbónicas, Casanova estaba durmiendo y, avisado, se presentó en la muralla con el estandarte de Santa Eulalia para dar ánimos a los defensores. Herido de poca gravedad por una bala en el muslo. Casanova fue trasladado al colegio de la Merced, donde se le practicó una primera cura. Tras caer la ciudad en manos de las fuerzas borbónicas, quemó los archivos, se hizo pasar por muerto, y delegó la rendición en otro consejero. Huyó de la ciudad disfrazado de fraile y se escondió en una finca de su hijo en Sant Boi de Llobregat. En 1719 fue amnistiado y volvió a ejercer como abogado sin ningún problema hasta retirarse en 1737. Murió en Sant Boi de Llobregat en 1743. Un verdadero "héroe".


Discurso de Jesús Laínz en el acto organizado por Ciudadanos-Partido de la Ciudadania el 11 de septiembre de 2008 en Barcelona:

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=2715

diumenge, 8 de setembre de 2013

La vida es sueño

"Y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
(...)
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."

(Calderón de la Barca, (1997)  La vida es sueño (segunda jornada, vv 2175-2187), P 157, Ed. Espasa, Madrid)

Estos magníficos versos del genial poeta Calderón encierran el si más íntimo del ser del Barroco: el pesimismo.  Pese a la distancia que nos separa de estos versos, empero, podemos captar un gran atisbo de actualidad. La historia de la Humanidad en estos más de 40 siglos nos ha mostrado cómo, a lo largo de nuestra existencia, los problemas más radicales siguen aún vigentes: desigualdad social, guerras, egoísmo, desorientación espiritual... A las épocas más doradas han seguido, irremediablemente, épocas oscuras, dejándose oir el eco del mito del Eterno Retorno en cada etapa de la Historia.
Parece que todo lo conseguido haya sido un sueño, y que el final de una época buena (si es que realmente las han habido) ha marcado el despertar del sueño para volver a la penosa vigilia.

La esclavitud dejó paso al vasallaje, que aseguraba el sustento del vasallo por parte del señor, aunque en condiciones que, en ocasiones, eran peores que las del esclavo antiguo. Del vasallaje se pasó a la libertad e igualdad ante la ley del liberalismo, siendo esta libertad e igualdad formales pero inexistentes realmente (el obrero sólo tenía la libertad de morirse de hambre ante la fábrica, dijo muy acertadamente José Antonio). Estas injusticias fueron la génesis de los socialismos (socialdemocracia, marxismo/comunismo y anarquismo), los cuales prometían una sociedad justa que aprovecharía los adelantos teconológicos e industriales para establecer la Igualdad y la Justicia Social. En realidad, la URSS se convirtió en un capitalismo de Estado con un gobierno tiránico, una nomenklatura privilegiada y una sociedad en la cual, si bien no había explotación laboral, había represión ideológica. Las sociedades capitalistas desarrollaron el Estado del Bienestar para contrarrestar la influencia que la URSS ejercía sobre las clases humildes. Finalmente, el capitalismo venció, pero el Estado del Bienestar se ha rebelado, con la actual crisis, como un muro de contención a las aspiraciones idealistas de los humildes para beneficiar a los de siempre. Un muro que ahora cae y muestra el auténtico rostro de ese supuesto "capitalismo del bienestar": a la hora de las dificultades, los ricos y poderosos son los que no se hunden en el pozo de miseria del resto de la población.

Así, tanto en la Historia Universal como en las diversas Historias nacionales de cada país, nos encontramos con que todo lo bueno es efímero, con la hipocresía de unos o el individualismo de otros. Todo lo bueno parece ser un sueño que, como tal, termina y vuelve a torcerse esa realidad que parecía haber mejorado. Por supuesto que hay cosas que han mejorado y se han mantenido (por ejemplo, la eliminación de los sacrificios humanos, la abolición total de la esclavitud, etc). Pero siempre veremos antiguas miserias que permanecen (¿realmente no hay esclavos actualmente?) y otras que resurgen (el retroceso social de la última década).

Al final comprendemos que la índole del ser humano es perseguir ideales que, como tales (son perfectos e inmutables) jamás se realizaran debido a nuestra imperfección idiosincrática. La única esperanza real absoluta que puede tener el ser humano es la vida en la Fe, cumpliendo las prerrogativas divinas y llevando una vida (en nuestro caso) auténticamente cristiana. Esto no excluye, por supuesto, luchar por ideas tales como la Justicia Social (no se puede ser cristiano sin luchar por ello). Hay que vivir y luchar por la familia, los amigos y la sociedad en general, para que todos seamos lo más felices posibles y para que nadie sufra las injusticias. Por supuesto. Pero hay que tener bien presente que lo único seguro es que moriremos, y que la vida posterior es la eterna. Y que el lugar que nos corresponda dependerá de cómo vivimos este sueño que es la vida terrenal.

diumenge, 1 de setembre de 2013

Catalunya i l'Oceania orwelliana: novaparla i manipulació.

"El propòsit de la novaparla no era sols de proveir un mitjà d'expressió a la visió del món i als hàbits mentals propis dels devots del Socang, sinó també fer impossibles altres maneres de pensar. Es pretenia que quan la novaparla fos adoptada del tot i per sempre, i la vellaparla, oblidada, un pensament heretge -és a dir, un pensament divergent dels principis del Socang- seria literalment impensable. Almenys, sempre que un pensament depengués de les paraules. Tenia el vocabulari construït per donar l'expressió exacta i sovint molt subtil a cada significat que qualsevol membre del Partit volgués expressar. Al mateix temps excloïa tots els altres significats i també la possibilitat d'arribar-hi per vies indirectes. Això va ser possible en part per la invenció de paraules noves, però sobretot, per la supressió de les paraules indesitjables i per l'extirpació en aquestes paraules de qualsevol significat heterodox i, en la mesura del possible, de qualsevol significat secundari."

ORWELL (2005) 1984, Apèndix. Els fonaments de la novaparla, pp 287-288. Edicions 62, Gavà (BCN) La cursiva és nostra

Sembla tòpic dir que l'actual situació que viu Catalunya té reminiscències orwellianes. Nosaltres realment ho creiem, si bé no pensem que sigui en el mateix sentit que hom ho diu. No pensem pas que el nacionalisme català sigui nazi, ni que el govern de la Generalitat actui de forma totalitària.
Ara bé, sí que és cert que el nacionalisme català està fent quelcom semblant al que el Partit d'Oceania feia a la distopia d'Orwell: modificar el sentit de les paraules i restringir-ne el significat per tal d'adaptar-lo als seus propòsits. Potser no ho fa d'una manera conscient o deliberada. Però ho fa.

Per exemple, actualment, a Catalunya, la paraula independència és sinònima de llibertat. Per tant, tot aquell que és independentista, és favorable a la llibertat, mentre que tot aquell que sigui unionista (és a dir, favorable a la unitat d'Espanya i, per tant, contrari a la independència) automàticament passa a ser contrari a la llibertat. Aquest concepte és complementat pel sentit que es dóna a la paraula Espanya. Aquest mot està sent convertit pel nacionalisme català en sinònim d'opressió i maldat. I és així de tal manera que un català no pot cridar "Visca Espanya" sense ser mirat, com a mínim, com a sospitós de feixisme. I es veu irremediablement obligat a explicar que es sent espanyol però que no és franquista. Com si l'espanyolisme s'esgotés en el franquisme!

Creiem que això que diem és bastant obvi i evident. Podem veure, doncs, que s'organitza un concert en favor de la independència i se l'anomena "Concert per la llibertat". Amb això es dóna a entendre que la llibertat només és possible amb la independència. I ningú diu res. Un altre exemple concret ho podem veure en el fet que, quan es parla de catalanitzar l'escola (és a dir, de catalanitzar els nens), tothom aplaudeix i hi està d'acord. Tothom entén que catalanitzar vol dir inculcar als alumnes l'amor per la identitat catalana (la seva llengua, els seus costums, les seves tradicions...). Però, en canvi, quan en Wert va dir que volia espanyolitzar els alumnes catalans, tothom (fins i tot espanyols no catalans!) van posar el crit al cel, titllant-lo de feixista, franquista i altres coses. És igual que el senyor Wert especifiqués que volia que els alumnes catalans es sentissin orgullosos tant de la cultura catalana com de l'espanyola (és a dir, no pretenia pas extirpar la catalanitat dels alumnes catalans). Com que el verb que utilitzà era un derivat del mot Espanya, el que va dir era inqüestionablement dolent. "Catalunya" és quelcom bo. "Espanya és quelcom dolent". Això és el que tenen al cap molts catalans, i per això el senyor Wert la va liar parda amb aquelles declaracions que, d'altra banda, denotaven una visió plural d'Espanya (car pretenia armonitzar ambdues cultures). I que consti que nosaltres no simpatitzem ni amb la ideologia neoliberal d'en Wert ni amb la seva LOMCE.

I ja que parlem de la LOMCE, en el cas d'aquesta Llei (que no soluciona cap dels problemes que té l'educació espanyola) podem veure com el nacionalisme català mostra aversió vers la llengua castellana. Ja des del primer borrador de la LOMCE es deixava clar que el català era una assignatura obligatòria a tots els cursos de primària i secundària. Res donava a entendre que deixaria de ser llengua vehicular, o que no seria assignatura obligatòria, o que no caldria examinar-se'n per passar de curs. Ara bé, gran part de la comunitat educativa catalana posà el crit al cel i clamà contra una llei "franquista". L'única cosa que exigí en Wert (i no pas en el borrador tant criticat i denostat) és que el castellà tingués una presència raonable en la vehicularitat escolar catalana. Res més!! Només que ALGUNES assignatures fossin impartides en castellà. Doncs bé, tot plegat va ser considerat un atac a la llengua catalana (el pitjor des dels anys del franquisme, es deia). És a dir, fer algunes assignatures en castellà (llengua materna del 60% de catalans) és un atac al català. No és que sigui un atac, és que el nacionalisme, per molt que parli de tolerància lingüística en una hipotètica Catalunya independent, per guanyar vots i adeptes, en el fons detesta el castellà. I el pitjor de tot és que acusa l'estat espanyol de voler extirpar el català de Catalunya, quan l'única cosa que es demana és que el castellà TAMBÉ sigui vehicular.

Finalment, una altra semblança entre la Catalunya actual i la distopia d'Orwell és el control gairebé absolut dels mitjans de comunicació sobre l'opinió pública. Des de TV3, Catalunya Ràdio, la Vanguàrdia i altres mitjans públics i subvencionats se'ns bombardeja amb la idea de l'espoli fiscal i del maltracte que rep Catalunya arrel del model de finançament. I gran part dels catalans s'ho creuen sense ni tan sols exercir un mínim de crítica ni preguntar-se si això és realment cert!
Qui es pregunta com s'han calculat les balances fiscals? Com és el model de finançament? Què és la neutralització i com s'han d'interpretar els resultats obtinguts per aquesta? Quina és la inversió real de l'Estat a Catalunya? La Generalitat o els partits catalans tenen alguna responsabilitat sobre l'asfixia econòmica catalana (pensem en la corrupció a la sanitat)? O, tornant una mica (no gaire) enrrera en el temps...què diuen l'Estatut del 2006 i la sentència del TC? És lògica la sentència? Quin percentatge va ser modificat i com afecta això a la vida diària dels catalans?
En fi...és realment Espanya la culpable de tots els mals de Catalunya, o se'ns vol fer creure això per guanyar vots i adeptes??

Si alguna cosa fa similar la Catalunya actual amb l'Oceania del Gran Germà és, sobretot, la falta de reflexió crítica i la submissió passiva i servil a l'adoctrinament disfressat d'informació objectiva i veraç.
Compte! I no s'està dient que tots els independentistes siguin uns adoctrinats a-crítics!! Ni molt menys. Hom pot ceure que la neutralització de les balances fiscals és un mètode adequat i que l'espoli fiscal és real. Però abans ha d'haver examinat tots els càlculs i tots els arguments que defensen la resta de càlculs fiscals. Hom pot pensar que la sentència del TC és agreujant per a Catalunya...però ha d'haver llegit l'Estatut i, almenys, punts fonamentals de la sentència.

Finalment, deixar constància que també considerem que molts unionistes pequen exactament del mateix que molts nacionalistes, però amb idees contràries. Per tant, tot l'aquí exposat no és una crítica restringida al nacionalisme. És una crítica general a la societat catalana, la qual cada vegada ens està decepcionant més. Tant el bàndol dels independentistes com el bàndol dels unionistes (tot i ser el nostre).

dissabte, 10 d’agost de 2013

INGURUAN ARITZAKO

Publico una nova traducció. Aquest cop es tracta d'una magnífica cançó d'un gran grup barceloní de Folk Metal, Drakum. Penjo també la cançó per tal que qui vulgui pugui gaudir-ne! Per suposat, agraïré qualsevol correcció que calgui fer.




AROUND THE OAK                                  INGURUAN HARITZAKO
In a place far away                                Leku oso urrunan
a village arose                                       herriak sortu du
from the ashes that remains                   errautsaktik iraun den
around an ancient oak                          inguruan haritz arbasoenan.
the survivors promised once                 Geldituak aldibat agindu dutela
that they never would leave                  haiek inoiz ez utziko dute.
the old oak remembers them               Haritz zaharak die gogoratenela du
that forever they will stand                   haiek betiko daudeko.
Around the oak                                Inguruan haritzako
we will fight together                          gu batera borrokatuko gara.
around the oak                                  Inguruan haritzako
we call to arms                                 guk armak deituten dute.
Around the oak                                 Inguruan haritzako
we’ll standing forever                       gu betiko gaudeko
’cause here is our future                   hemen gure geroaldia dagolako
our present, our past                        gure orainaldia, gure iraganaldia.