dissabte, 19 de gener de 2013

Reflexiones literarias (con Herman Hesse): Caín y la mentira moral

"-No necesitas fingir, amigo. Pero esa historia es verdaderamente muy rara, mucho
más que la mayoría de las que se tratan en clase. El profesor no ha dicho mucho; sólo lo
habitual sobre Dios y el pecado, y todo eso. Pero yo creo...
Se interrumpió sonriendo y me pregunto:
-Oye, ¿pero esto te interesa? Pues yo creo -continuó- que la historia de Caín se puede
interpretar de manera muy distinta. La mayoría de las cosas que nos enseñan son
seguramente verdaderas, pero se pueden ver desde otro punto de vista que el de los
profesores y generalmente se entienden entonces mucho mejor. Por ejemplo, no se
puede estar satisfecho con la explicación que se nos da de Caín y la señal que lleva en
su frente. ¿No te parece? Que uno mate a su hermano en una pelea, puede pasar; que
luego le dé miedo y se arrepienta, también es posible; pero que precisamente por su
cobardía le recompensen con una distinción que le proteja y que inspire miedo, eso me
parece muy raro.
-Sí, es verdad -dije interesado. El asunto empezaba a intrigarme-. ¿Pero cómo vas a
interpretar si no la historia?
Me dio una palmada en el hombro.
-¡Muy sencillo!El estigma fue lo que existió en un principio y en él se basó la historia.
Hubo un hombre con algo en el rostro que daba miedo a los demás. No se atrevían a
tocarle; él y sus hijos les impresionaban. Quizás, o seguramente, no se trataba de una
auténtica señal sobre la frente, de algo como un sello de correos; la vida no suele ser
tan tosca. Probablemente fuera algo apenas perceptible, inquietante: un poco más de
inteligencia y audacia en la mirada. Aquel hombre tenía poder, aquel hombre inspiraba
temor. Llevaba una «señal». Esto podía explicarse como se quisiera; y siempre se
prefiere lo que resulta cómodo y da razón. Se temía a los hijos de Caín, que llevaban
una «señal». Esta no se explicaba como lo que era, es decir, como una distinción, sino
como todo lo contrario. La gente dijo que aquellos tipos con la «señal» eran siniestros; y
la verdad, lo eran. Los hombres con valor y carácter siempre les han resultado siniestros
a la gente. Que anduviera suelta una raza de hombres audaces e inquietantes resultaba
incomodísimo; y les pusieron un sobrenombre y se inventaron una leyenda para
vengarse de ellos y justificar un poco todo el miedo que les tenían. ¿ Comprendes?
-Sí, eso quiere decir que Caín no fue malo. Entonces, ¿toda la historia de la Biblia es
mentira?
-Sí y no. Estas viejas historias son siempre verdad, pero no siempre han sido
recogidas y explicadas como debiera ser. Yo pienso que Caín era un gran tipo y que le
echaron toda esa historia encima sólo porque le tenían miedo. La historia era
simplemente un bulo que la gente contaba; era verdad sólo lo referente al estigma que
Cain y sus hijos llevaban y que les hacían diferentes a la demás gente.
Yo estaba asombrado.
-¿Y crees que lo del asesinato no fue tampoco verdad? -pregunté emocionado.
-¡Oh, sí!Seguramente es verdad. El más fuerte mató a uno más débil. Que fuera su
hermano, eso ya se puede dudar. Además, no importa; a fin de cuentas, todos los
hombres son hermanos. Así que un fuerte mató a un débil. Quizá fue un acto heroico,
quizá no lo fue. En todo caso, los débiles tuvieron miedo y empezaron a lamentarse
mucho. Y cuando les preguntaban: «¿Por qué no le matáis?», ellos no contestaban,
«porque somos unos cobardes», sino que decían: «No se puede. Tiene una señal. ¡Dios
le ha marcado!» Así nació la mentira. Bueno, no te entretengo más. ¡Adiós!"
                                          HERMAN HESSE (2008) Demian, Ed. Tomo, México DF, pp 49-52

Este fragmento absolutamente nietzscheano nos muestra una contrainterpretación de la historia de Caín que relata el Libro del Génesis. Max Demian le cuenta a Emilio Sinclair que la interpretación que se ha dado a la historia de Caín y su hermano Abel es una visión interesada realizada por los débiles. Esta crítica a la moral cristiana, que podemos encontrar en el libro La Genealogía de la moral de Nietzsche, consiste en argumentar que los valores morales aceptados tradicionalmente en Occidente (que no son otros que los valores cristianos) han sido presentados como absolutos por los débiles a consecuencia de su misma debilidad. Por ejemplo, la igualdad esencial de todos los hombres y el corolario de que somos todos hermanos, sólo interesa a los débiles. A éstos les interesa que los fuertes les vean como hermanos, ya que su debilidad les impide realizar cualquier acto sin la aprobación de los fuertes. Los débiles dicen: "hay que amarse porque es lo correcto, puesto que Dios así nos lo enseña". Según el nihilisma nietzscheano que Hesse pone en boca de Demian, la realidad es otra: los débiles hacen creer a los fuertes que todos son hermanos para evitar que los fuertes les opriman. La solidaridad y la fraternidad no interesan más que a los débiles. Un fuerte cristiano, o socialista, es un alienado de su propia condición mediante el engaño.

Así, no hay un Bien, ni una Verdad: ambos no son más que prejuicios interesados de un determinado grupo social. Se ha impuesto la moral de los débiles (los esclavos, que decía Nietzsche) porque éstos han sido más listos que los fuertes. Pero no porque la solidaridad, la fraternidad, el amor al prójimo y el altruismo sean valores absolutas enseñados por Dios.


Esta crítica, tan brillante como perniciosa, es totalmente incuestionable si no contamos con la existencia de Dios. Así, un ateo que defienda los valores cristianos jamás podrá dar una razón última de la validez de sus valores. Ya hablamos de ello en otro artículo. Sin Dios, todo asunto depende única y exclusivamente del hombre. Y ningún hombre puede ser tan arrogante para afirmar que su razonamiento está por encima del razonamiento de otro hombre igualmente preparado y razonable. Así, Hitler no sería peor que Marx, ni Gandhi mejor que Stalin. Si no hay Dios, no hay valores absolutos y, por lo tanto, todo es relativo. Bienvenidos al relativismo postmoderno, el mayor síntoma del fracaso estrepitoso de la sociedad occidental, que ha renunciado a su más valioso tesoro espiritual: la religión cristiana.

4 comentaris:

  1. No seas tramposillo. Si no hay Dios no hay valores absolutos, pero si hay valores mejores que otros. Que lo tienes que saber...
    Per cert, gràcies per recordar-me, Demien de Hesse. El vaig llegir quant tenia 18 anys (i molt millor gust que ara. Per cert, a veure si enllaces algun demòcrata més.

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  2. Si elimines Déu, és a dir, una autoritat moral absoluta... com pots argumentar de manera indiscutible que l'altruisme és millor que l'egoisme?

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  3. No tinc cap interès en eliminar Déu. Tinc la desgràcia de no creure en Déu. De tant en tant, però vaig a l'església amb, no ha de ser d'una altra manera, respecte i agrat. Però, sense Déu, podem fer una anàlisi sobre els efectes (s'entén que tots i no sols els econòmics o pràctics) de l'altruisme i de l'egoisme, una análisi científica i després anar discutint els resultats. Podem arribar a una conclusió bastant indubtable sobre la major veritat que trobem en un i altre; és a dir, observar les dades objectives del món (i com no sempre són del tot objectives) discutir-les subjectivament. La veritat és una probabilitat. Si creus en Déu, em sembla perfecte, però una creença no pot ser una autoritat en un món complexe on, com bé saps, hi ha molta gent que no creu: t'obligaria a ser un totalitari. Per cert, saps perquè alguns es fan dir ara orteguianos?. Un respecte a Ortega, no? (és una broma mitjana)

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  4. Doncs a mi l'acudit m'ha fet gràcia XD

    Quins efectes bons té l'altruisme per sobre de l'egoisme? Són efectes bons per a tothom, o per la majoria? Quins criteris ètics segueixes?

    Que sigui millor perquè beneficii a més gent és un argument a favor de l'altruisme si prèviament has assumit que és necessari que tothom tingui una vida digna i, per tant, assumir que la vida humana té una dignitat idiosincràtica. I això, fora del cristianisme (és a dir, sense un Déu perfecte que ho estableixi) és perfectament discutible.

    Per què té sentit la vida humana? Per què ens hem d'estimar i ajudar-nos? Per què els forts no poden dominar els dèbils? L'altruisme no és defensable si no és des d'una perspectiva cristiana (religiosa o secular, però cristiana). I sense la creença en Déu, els valors morals dexen de ser absoluts i passen a ser prejudicis o meres opinions. Això ho mostra Nietzsche a la perfecció a llibres com La Genealogia de la moral i Més enllà del Bé i del Mal.

    Posarem un cas extrem: per què la dominació d'una rça sobre una altra és aberrant? Per què tots els homes som iguals en dignitat. Però, com demostres que això és així sense Déu? Per què algú (un nazi, per exemple) s'equivoca quan diu que la raça blanca ha de dominar les altres? Per què tots hem de tenir els mateixos drets? Per què una minoria no pot dominar una majoria? Tot això, sense una autoritat absoluta (i aquesta només pot ser Déu) no té solució possible: gairebé qualsevol interpretació seria vàlida (o totes igualment invàlides).

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