divendres, 26 d’octubre de 2012

Nietzsche o la consecuencia del ateismo

El ateismo está en boga hoy en día. Católicos y ateos convivimos en un ambiente de relativo respeto y tolerancia, aunque no son pocas las pequeñas burlas o descalificaciones que desde el ateísmo se dirigen hacia la religión. Los ateos, medio respaldados por la ciencia, encuentran gracioso el hecho de la Fe (es decir, creer en lo que no puede verse). Los ateos nos dicen que la Religión es algo anacrónico y sin sentido (refiriéndose, muy especialmente, al catolicismo).
Ahora bien, es curioso como, en la misma (u otra) discusión, muestran unos valores morales que son total y absolutamente cristianos: libertad, igualdad, solidaridad, cooperación, altruismo… Los ateos, ante la evidencia de que estos son los valores que Cristo predicó (es decir, son los valores emanados de Dios y, por lo tanto, defendidos a ultranza por el catolicismo), nos dicen que no es que sean valores católicos, sino que son valores universales1. Tal vez deberían reflexionar por qué a los ateos del siglo XXI les parecen tan universales esos valores, así como también deberían reflexionar sobre cómo fue posible que se predicaran en una sociedad esclavista y altamente jerarquizada como lo fue la Antigua Roma (donde cuando se hablaba de democracia sólo se hacía referencia a varones no esclavos y nacidos en la urbe).

Quisiera aquí sacar a colación a ese gran filósofo que fue Nietzsche. Según el pensador alemán (y pensaba muy acertadamente), en el momento en que eliminamos a Dios (él decía “matar a Dios”), ya no hay valores universales. Si el ateísmo tiene razón y Dios no existe, todo valor moral pasa a ser, automáticamente, relativo. Decía Nietzsche que los valores cristianos (la “moral de esclavos”) sólo eran válidos para los débiles: son éstos los interesados en que todo el mundo sea altruista y solidario. En cambio, para los poderosos, lo bueno es el egoísmo. Pues bien, señores ateos: si no hay Dios, no podéis decir que los valores morales como la solidaridad o la igualdad son universales. Son buenos para vosotros, pero para otros no tienen por qué serlo. Por poner un ejemplo extremo: si no hay Dios, un demócrata no tiene más autoridad moral que un nazi. ¿Por qué? Pues porque los valores de igualdad y solidaridad, así como el valor intrínseco del ser humano, dejan de ser absolutos. Es lo que tiene el relativismo, señores.
En efecto, Nietzsche (o sea, su filosofía) es la consecuencia necesaria del ateismo: el relativismo absoluto, la eliminación de toda norma universal, de todo valor absoluto. Si no aceptamos que el ser humano fue creado por gracia de Dios, y hecho a imagen y semejanza suya…¿qué argumento a favor hay de que el ser humano tiene más derecho a vivir que cualquier otro animal? Si no hay una Verdad o un Bien absolutos y válidos en sí mismos….¿por qué no puede tener razón alguien que afirme que no todos los hombres somos iguales, y que los inferiores deben ser eliminados? ¿Por qué es mejor ser altruista que egoista? Total, son solamente dos puntos de vista, y la verdad depende de la visión de cada uno.
Si no hay Dios, solamente hay convenciones humanas. Y la Igualdad y la Solidaridad no son más que valores convencionales (en el sentido más literal de la palabra).
Resumiendo: el ateísmo lleva al relativismo absoluto, y éste jamás podrá discernir de manera absoluta qué está bien y qué está mal. Nietzsche ha sido el único anticristiano sincero que no tuvo miedo de aceptar las consecuencias lógicas y necesarias de su ateísmo: la desaparición de la frontera entre el bien y el mal y, por lo tanto, la desaparición de ambos. Nietzsche, que tanto odió y combatió al cristianismo, puede ser una gran arma que el catolicismo puede utilizar en la batalla verbal contra el ateísmo, pues demuestra que éste no puede afirmar absolutamente el Bien ni refutar totalmente el Mal, puesto que los relativiza. Pero, en cambio, todos sabemos que cuando vemos a un necesitado, hay que ayudarle, y condenaremos a quien no lo haga habiendo podido hacerlo. Pues bien, si esto es así, es porque hay unos valores absolutos. Y si hay valores absolutos (es decir, buenos en sí mismos), es porque hay una bondad universal y eterna. Y solamente un ente eterno puede ser la causa de una bondad eterna. Y únicamente hay un ente que es eterno.

1Curiosamente”, católico viene de la palabra griega katholikós, que significa universal, que comprende todo

2 comentaris:

  1. Cuanto menos... ¡Brillante!. Saludos cordiales

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  2. Hola, sóc l'autor del bloc cosadegats.wordpress.com

    M'he trobat un comentari a un dels meus posts en que únicament apareix l'adreça d'aquest post. Et volia demanar que no utilitzessis el meu bloc per a fer difusió del teu i que, en tot cas, si et ve de gust participar-hi ho facis comentant alguna cosa relacionada amb el post.

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